En primer lugar, en Don Álvaro o La fuerza del sino, la familia de Leonor representa a la aristocracia, el modo tradicional de entender la sociedad y los valores de la España de la época:
El Marqués de Calatrava, padre de Leonor, se nos presenta más que como una figura autoritaria, como un padre protector de su hija, que se opone a que esta se case con Don Álvaro, un indiano rico, aunque completamente desconocido para él, porque aunque siente una profunda ternura y debilidad por su hija, no pretende perder su honor permitiendo semejante casamiento. Sus valores son inamovibles.
En este diálogo vemos cómo el padre se opone a matar a Don Álvaro, pues según su estatus social no le corresponde a él hacerlo:
DON ÁLVARO.- ¡Ay de vuestros criados si se mueven! Vos sólo tenéis derecho para atravesarme el corazón.
MARQUÉS.- ¿Tú a morir a manos de un caballero? No, morirás a las del verdugo.
Al final, como todos los demás, acaba muriendo a causa del disparo de una pistola al caer al suelo en un forcejeo con Don Álvaro.
Don Carlos de Vargas, es el hermano mayor de doña Leonor. En su primera entrada nos demuestra que es un caballero al hacerse amigo e intentar defender a Don Álvaro en la lucha, pero pronto descubriremos que sus intenciones no son otras que, de nuevo, intentar vengar la honra escarnecida de la muerte de su padre. Cuando descubre que Don Fadrique de Herreros no es sino otro que Don Álvaro, su caballerosidad se va a pique, y se engarza en un duelo a muerte con él, saliendo malparado.
DON CARLOS.- ¡Cielos!... No... No me engañe, 1320
Esta es mi hermana Leonor...
¿Para qué prueba mayor?...
Con la más clara encontré.
Ya está todo averiguado:
Don Álvaro es el herido.
Don Alfonso de Vargas, es el segundo hijo del Marqués de Calatrava, y el responsable de la muerte de Leonor en el convento. Se trata de una persona rígida y fría, y no va a andarse con preámbulos al hablar con Don Álvaro:
DON ALFONSO.- ¡Basta, que ya está dicho todo! 1956
De mi hermano y de mi padre
me está pidiendo venganza
en altas voces la sangre.
Como bien dice este fragmento solo quiere venganza, por lo que no le va a costar ningún esfuerzo ni cargo de conciencia matar a su propia hermana si con ello consigue honrar la memoria de su hermano y de su padre. Si no hubiese sido por él, Don Álvaro y Doña Leonor quizás hubiesen podido ser felices, ya que antes de morir todos se encuentran por última vez en el convento.
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