martes, 21 de mayo de 2013

Atrévete.

Bien, hemos llegado a la parte final de nuestro blog literario. Se acabó nuestro análisis. Ahora toca animarse y si aún no lo habéis hecho, leer las obras. Y ¿por qué no? Continuar el blog, seguir leyendo libros y comentándolos aquí, quién sabe si algún día nuestra opinión puede servirle a alguien de algo.

Las obras que hemos leído están cargadas de emoción, sentimiento y la rebeldía propia del romanticismo, esa rebeldía que los autores plasmaban en sus obras, sintiendo su alma y pensamiento flotar en cada palabra escrita. Hemos pasado por escenas de amor pasional que llevan a la locura, a escenas típicas de pueblo alrededor de una mesa en un bar, para llegar a duelos en los que la muerte siempre es la protagonista. 



Amor, pasión, huida, destino, desgracias. 
Don Álvaro, doña Leonor.
Casamiento, confesión, liberación, desdicha, suicidio. 
Macías, Elvira.

¿Y tú? ¿Te verías capaz de realizar una locura por amor? ¿Crees que existe el destino? Y si es así, ¿piensas que se puede combatir? 
Te invito a descubrirlo. 


Mª José Rosa Galán


lunes, 20 de mayo de 2013

¡Vendetta, vendetta!

Ahora, procederemos a comparar los personajes anteriormente descritos con sus correspondientes en cada una de las obras. 

Tanto en Don Álvaro o La fuerza del sino como en Macías la figura autoritaria y protectora del padre está presente, como bien sabemos. Sin embargo, hay algunas diferencias entre ellas. Mientras que el Marqués de Calatrava es un personaje protector y que escucha a su hija, porque de verdad la quiere y tiene un afecto real por ella, Nuño Hernández no siente la mínima compasión por su hija, ni siquiera muestra un ápice de cariño cuando ella yace muerta. Se limita a hacer referencia a ella como "¡Mi hija!", y le coge la mano.
Pero evidentemente, ambos pretenden hacer honra a su título nobiliario y no pretenden perder sus valores ante la sociedad.

Por otro lado, los hermanos Vargas se funden en uno en el drama Macías. Con esto me refiero a que podemos comparar las personalidades vengativas y antagonistas de Don Carlos y Don Alfonso con el marido de Elvira, Fernán. Estos fragmentos de diálogo nos muestran sus ansias de sangre y venganza:

Macías. Acto IV, última escena:

FERNÁN PÉREZ                                       Me vendían.
                                         Ya se lavó en su sangre mi deshonra.

Don Álvaro o La fuerza del sino. Cuarta jornada, escena I:

DON CARLOS.-            Guardadlo, no soy curioso;
                                        que solo anhelo venganza                  1500 
                                         y sangre.


Quinta jornada, escena X:

DON ALFONSO.- (Hace un esfuerzo, saca un puñal, y hiere de muerte a LEONOR.) ¡Toma, causa de tantos desastres, recibe el premio de tu deshonra!... ¡Muero vengado! (Muere.)


Los hermanos mueren a manos de Don Álvaro, pero Fernán saldrá victorioso de su duelo. Ha conseguido matar a Macías pero pierde a su mujer, que yace con el trovador para reencontrarse en la otra vida.




¿Mal trovador, o simple aventurero?

Ahora es el turno de los acompañantes de Elvira y Macías. 
Al igual que el Don Álvaro o La fuerza del sino, el padre de la noble también aparece. Nuño Hernández se nos presenta como el representante de una familia noble, a la que solo le importa el qué dirán. Es un hombre de palabra, y como su hija prometió, se ve en la obligación de entregar su mano a Fernán Pérez (del que hablaremos más tarde).  

NUÑO                         Vos la palabra nos disteis...                      280
ELVIRA                       No habléis más, señor, en eso;
                                     si mi palabra empeñé,
                                     mi palabra cumpliré.
                                     (¡Y aunque muera, ingrato!)

Su rechazo de Macías, el enamorado de su hija, se debe a que es un sencillo trovador sin riquezas. Que se uniera una familia aristócrata con un trovador no estaba bien visto en la corte, por lo que su negación es rotunda. 

NUÑO                                                  Mas ¿qué bienes
                        son los suyos, Elvira? ¿Caballero,                        410
                        y no más? ¿Hombre de armas, o soldado?
                        ¿Mal trovador, o simple aventurero?


Fernán Pérez de Vadillo es el pretendiente principal para Elvira. Ha estado esperando todo un año para que Nuño le conceda la mano de su preciosa joven. De lo contrario Macías tendría vía libre, lo que él se negaba a permitir. Mediante una serie de artimañas consigue que Macías no llegue a tiempo, y de este modo se hace con la dama. 

FERNÁN           Las voces vagas 
                          que esparcí yo mismo ha días
                          de que tal vez se casara,
                          o casado ya estuviera                                  95
                          Macías en Calatrava,
                          le hice saber.

Fernán es un personaje vengativo, frío y calculador, al que no le importa hacer daño a los demás si con ello consigue lo que quiere. Si Elvira se casa con él no le importa que no lo ame, pero aún así no quiere matarla pues sabe que eso hará que Macías y ella estén juntos más allá de la muerte. Como los demás pretende de nuevo restablecer su honor perdido, intentando que Elvira mienta a Macías:

FERNÁN            Diréis que me amáis, que a mí
                            me dio vuestro amor el cielo...
                            Por tanto que excuse el duelo.                  515




Los Calatrava. ¡No sin mi honor!

Una vez que hemos hablado de los personajes principales, vamos a dedicar algunas entradas a la familia de cada protagonista.
En primer lugar, en Don Álvaro o La fuerza del sino, la familia de Leonor representa a la aristocracia, el modo tradicional de entender la sociedad y los valores de la España de la época:

El Marqués de Calatrava, padre de Leonor, se nos presenta más que como una figura autoritaria, como un padre protector de su hija, que se opone a que esta se case con Don Álvaro, un indiano rico, aunque completamente desconocido para él, porque aunque siente una profunda ternura y debilidad por su hija, no pretende perder su honor permitiendo semejante casamiento. Sus valores son inamovibles.
 En este diálogo vemos cómo el padre se opone a matar a Don Álvaro, pues según su estatus social no le corresponde a él hacerlo:

DON ÁLVARO.- ¡Ay de vuestros criados si se mueven! Vos sólo tenéis derecho para atravesarme el corazón.
MARQUÉS.- ¿Tú a morir a manos de un caballero? No, morirás a las del verdugo.

Al final, como todos los demás, acaba muriendo a causa del disparo de una pistola al caer al suelo en un forcejeo con Don Álvaro.

Don Carlos de Vargas, es el hermano mayor de doña Leonor. En su primera entrada nos demuestra que es un caballero al hacerse amigo e intentar defender a Don Álvaro en la lucha, pero pronto descubriremos que sus intenciones no son otras que, de nuevo, intentar vengar la honra escarnecida de la muerte de su padre. Cuando descubre que Don Fadrique de Herreros no es sino otro que Don Álvaro, su caballerosidad se va a pique, y se engarza en un duelo a muerte con él, saliendo malparado.


DON CARLOS.-            ¡Cielos!... No... No me engañe,                 1320
                                        Esta es mi hermana Leonor...
                                        ¿Para qué prueba mayor?...
                                        Con la más clara encontré.
                                        Ya está todo averiguado:
                                        Don Álvaro es el herido.

Don Alfonso de Vargas, es el segundo hijo del Marqués de Calatrava, y el responsable de la muerte de Leonor en el convento. Se trata de una persona rígida y fría, y no va a andarse con preámbulos al hablar con Don Álvaro:

DON ALFONSO.-        ¡Basta, que ya está dicho todo!         1956
                                       De mi hermano y de mi padre
                                       me está pidiendo venganza
                                       en altas voces la sangre.

Como bien dice este fragmento solo quiere venganza, por lo que no le va a costar ningún esfuerzo ni cargo de conciencia matar a su propia hermana si con ello consigue honrar la memoria de su hermano y de su padre. Si no hubiese sido por él, Don Álvaro y Doña Leonor quizás hubiesen podido ser felices, ya que antes de morir todos se encuentran por última vez en el convento.



Como Píramo y Tisbe.

Aunque en la primera entrada dijésemos que los personajes masculinos son los que mayor importancia iban a tener en nuestro trabajo, es imposible comparar las dos obras sin mencionar a las protagonistas femeninas. 
Y esto es así porque si Don Álvaro es el que acaba suicidándose al final de la obra, en Macías quien se suicida por amor es Elvira, mientras que los asesinados son la noble Leonor y el trovador Macías, en busca de la recuperación del honor perdido por sus familiares y del marido de Elvira. 

 SUICIDIO POR AMOR              ASESINATO POR HONOR
               Don Álvaro                                              Leonor
                   Elvira                                                  Macías      
                 
Acudimos aquí a un cambio de rol en los géneros. La valentía y el espíritu romántico está presente tanto en el hombre como en la mujer, en la búsqueda del amor más allá de la muerte, en el rechazo al canon social.


Don Álvaro y Macías responden al ideal romántico. Son valientes y galanes, apasionados. Ninguno de ellos teme a la muerte, son capaces de darlo todo por el amor de su amada, incluso la vida. Vivir no vale nada si no pueden estar juntos.

Lo que diferencia a estos dos personajes es el linaje: Don Álvaro, es un burgués rico, aunque no sabemos de dónde procede, solo se dice que es un indiano, pero nadie lo conoce, es por este motivo por el que el Marqués de Calatrava lo rechaza y no permite que se case con su hija, no por ser pobre; Macías es un simple trovador, un caballero sin ninguna riqueza ni bienes. Como bien se sabe, los matrimonios entre diferentes clases sociales estaban mal vistos en esta época, así que Macías no iba a ser ni por asomo el marido adecuado para la noble hija de Nuño Hernández.

En cambio, Leonor y Elvira son dos aristócratas, bellas y ricas. Ambas enamoradas de sus hombres, incapaces de amar a ningún otro. Mientras la primera huye a un convento para no seguir sufriendo y dejar de dañar la honra de su familia, la segunda intenta ayudar a su amado a escapar de su celda, por miedo a que lo maten y así perderle para siempre. 

Aunque Elvira se case con Fernán Pérez, y Leonor huya sin su amado, en ambas obras el espíritu del amor fiel romántico está siempre presente, tanto por parte de los personajes masculinos como femeninos, y, como hemos ya mencionado, la ruptura de los preceptos sociales que tanto daño han hecho, y siguen haciendo. 


Son los "Píramo y Tisbe" del siglo XIX. Morir por amor, sin importar el daño que puedan causar a las familias, ni la pérdida de honor que eso signifique. 
Amar por amor.