lunes, 20 de mayo de 2013

¡Oh! Romeo, Romeo...

Nuestro siguiente invitado es Macías, un trovador enamorado de Elvira, correspondido en amores por esta joven de alta alcurnia. Tras un año de espera en el que Elvira sigue enamorada de Macías, el padre de esta, Nuño Hernández, decide entregarla en casamiento a Fernán Pérez de Vadillo, hidalgo escudero. Elvira, en un principio, se niega a aceptar este enlace, pero tras enterarse del falso rumor de que su amado se ha casado, decide dar riendas a la decisión de su padre.
Macías es un personaje romántico que se entrega en cuerpo y alma al amor de Elvira (nunca mejor dicho, ya que va a morir por ella). Se muestra valiente ante ella ("¿Quién? ¿Yo, Elvira? / ¿Delante de él huir? ¿Yo que le llamo?" vv. 243-244. Acto III, escena V), aunque en realidad pide compasión y muerte si se diese el caso de no poder volver a su lado, lo que se muestra a lo largo de toda la obra:

Acto II, escena IX:

MACÍAS                                        ¡Fortún!
                          Clávame antes en el pecho                  350
                          un puñal que eso me digas.

Acto III, escena IV:

MACÍAS                 [...]  No, yo no alcanzo                  206
                  sufrir tanto horror. ¿Yo, yo he de verlo?
                   Primero he de morir o he de estorbarlo.
                                  ¡Mil rayos antes!...


En otras ocasiones, su determinación es clara:

Acto III, escena I:

MACÍAS                   Sin verla no he de irme.                   9
                       Aquí me hallará Fernán Pérez.                  11

Y aunque los celos se apoderen de sus palabras, y se sienta tan dolido como para pronunciarle estas palabras a Elvira ("Cuando mi muerte sepas, en tu oido / siempre estará mi nombre resonando." vv. 327-328. Acto III, escena VI), su amor por ella es incondicional, y se muestra indulgente cuando ella va en su busca:

Acto IV, escena VII:

MACÍAS           [...] ¡Perdón, ídolo mío! Mis ofensas,                
                             ofensas son de amor; a la ardorosa
                             pasión que me consume acusa sólo:
                          suyo es mi yerro, y mis ofensas todas.          110
                              ¿Yo soy tan venturoso todavía?        


Al leer esta historia, me ha venido a la mente la fatal y archiconocida historia que William Shakespeare nos contó allá por el siglo XVI. Romeo y Julieta encarnados en Macías y Elvira, y Paris como Fernán Pérez, aunque este no muera al final de la obra.
Un Macías amante, que prefiere la muerte antes que vivir sin su Elvira, tal y como Romeo hizo con su Julieta. Una Elvira, que tras la muerte de su amado, decide acabar con su existencia clavándose una daga en el pecho, al igual que Julieta hará con su Romeo tras encontrarle muerto.



Otra vez está presente el destino inexorable, o esa cadena de sucesos fatales al azar, que marcan las acciones de los personajes. Otra vez, la muerte será el único camino que puedan seguir nuestros protagonistas.


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